Mitos y realidades sobre el reloj biológico en la maternidad
Dr. Ítalo Ciuffardi, ginecólogo obstetra.

En nuestra experiencia de 25 años apoyando la salud reproductiva y la fertilidad en la Región del Biobío, hemos visto cómo el estilo de vida ha ido empujándonos a retrasar la maternidad, haciendo cada vez más recurrente las frases que aluden al “reloj biológico” para llamar la atención acerca de los desafíos y cuidados que debemos apuntar cuando queremos ser padres o madres más cerca o pasados los 40 años, lo que en nuestras pacientes se ha dado principalmente por opción y prioridad a aspectos como el desarrollo profesional, porque se desea en el marco de una segunda pareja estable o porque los primeros hijos e hijas han alcanzado un nivel mayor de independencia.

Si bien los avances en la ciencia han permitido hacer frente y mejorar la seguridad de la maternidad biológica a mayor edad, es bueno conocer las condicionantes y aclarar ciertos conceptos, de manera que la voluntad siga siendo el principal factor en los términos en que nuestra salud nos permita.

Una máxima que no debemos olvidar es que la biología no es estándar, y siempre habrá mujeres a las que no les será fácil concebir antes de los 30, de la misma manera que otras no tendrán mayores problemas después de los 40.

Un primer mito a derribar es que el reloj biológico trata solo sobre la infertilidad y la maternidad. El tiempo pasa para todos los aspectos de nuestra salud y aplica de la misma manera a la hora de hacer deportes o a la hora de rendir en cualquier actividad humana. Sin embargo, estadísticamente existe una relación y las alternaciones en el cuerpo de las mujeres que comienzan a ser evidentes a esta edad sí juegan un papel importante.

Es el caso de la disminución de los folículos en los ovarios, que ocurre a partir de los 35 años y se acelera a partir de los 40. Éstos son importantes porque alojan a los óvulos maduros antes de ser liberados en la ovulación.

Ése y otros factores asociados directamente a la edad, producen que los óvulos efectivamente disminuyan progresivamente en cantidad y calidad desde que una mujer nace hasta que llega a la menopausia. Y con ello, ocurre que a medida que nos aproximamos a los 40 años, el riesgo de aborto involuntario se incrementa a casi un tercio de los embarazos. De allí surge la importancia de tratamientos como el congelamiento de ovocitos y la ovodonación.

Otro mito a derribar es que el reloj biológico sea eminentemente un asunto de mujeres. Es importante decir que a pesar de los cambios en la forma de vida, la biología de la ventana de fertilidad femenina no ha cambiado mucho en las últimas décadas, lo que si ha ocurrido, por ejemplo, con el conteo de esperma masculino, que sí ha disminuido a lo largo de los años, fenómeno que es importante chequear cuando asumimos este desafío.

Como vemos, a la hora de enfrentar una maternidad después de los 35 años, es importante considerar los factores que nos presenta el reloj biológico, entendiéndolo como una serie de consecuencias normales cuando avanza la adultez, consecuencias que no son iguales para todos los cuerpos y que, sin embargo, estadística y médicamente sabemos influirán en la posibilidad y el desarrollo de un embarazo.

En este sentido, y considerando que el estilo de vida actual tiende en efecto al retraso de la maternidad, es importante tener en cuenta que la ciencia hoy nos permite preservar la fertilidad y por eso, si nos acercamos a los 35 años y decidimos posponer la maternidad, técnicas como el congelamiento de óvulos, también conocida como vitrificación o criopreservación de ovocitos maduros, pueden ser de gran utilidad y tienen mayor efectividad cuando se realiza antes de los 35 años.

El proceso considera, entre otros, un examen para descartar patologías ginecológicas y realizar un recuento de la reserva ovárica, un procedimiento de estimulación a través de un tratamiento hormonal, y la congelación de una veintena de ovocitos, a cerca de 200 grados bajo cero, lo que permite contar con óvulos fertiles y óptimos por décadas. Como vemos, la ciencia nos permite hoy contar con más herramientas para acompañar estos procesos y, de acuerdo a nuestra experiencia, con una alta efectividad. De esta forma podemos conciliar los efectos del reloj biológico con los del desarrollo personal o cualquier condición que nos lleve a preferir posponer la maternidad, de forma segura y sin complicaciones. La invitación es a informarse.

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de Reproducción Asistida

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