Diagnóstico Regional de la Reproducción Asistida

El Instituto de Medicina Reproductiva Concepción es el primer centro de estas características en Chile creado en regiones. Actualmente cumple 20 años de funcionamiento y logra 90% de éxito en los casos tratados.

La medicina reproductiva ha experimentado una rápida evolución durante las últimas décadas, en respuesta a una necesidad creciente de hombres y mujeres para dar solución a sus problemas para concebir un hijo, condición que afecta a aproximadamente el 16 por ciento de la población en edad fértil.

“La infertilidad es un estado que puede ser reversible espontáneamente o con ayuda. Existen dos tipos: la infertilidad primaria, cuando no se logra un embarazo después de 12 meses de relaciones sexuales, y la infertilidad secundaria, que se da cuando tras un embarazo y/o parto la paciente no consigue embarazarse nuevamente”, explica el doctor Italo Ciuffardi Cozzani, director del  Instituto de Medicina Reproductiva Concepción, perteneciente a la Clínica Sanatorio Alemán, en la capital de la Región del Bío Bío, Chile.

Este centro especializado, el primero del país fundado en regiones abocado a esta materia, se ha consolidado tras 20 años de funcionamiento como un espacio de referencia, destacando por un equipo de profesionales altamente capacitados y tecnología de punta. “La idea de formar este instituto partió en 1990. Yo estaba terminando mi beca y por esa época vino a Chile, desde Estados Unidos, el doctor José Balmaceda Riera, uno de los pioneros en este tema. En un congreso tomé contacto con él para postular a una beca en la Universidad de California, en la ciudad de Irvine, y quedé”, recuerda. Se formó durante dos años y luego de retornar al país se reunió con el doctor Ricardo Burmeister Campos, ex director médico del Sanatorio Alemán para comenzar a diseñar el proyecto. “A principios de 1996 parten los primeros casos. Al comienzo fueron pocos y resultaba lógico, porque era algo nuevo. Ahora nos enorgullecemos de ser el primer centro creado fuera de Santiago”, agrega el experto en endocrinología de la reproducción.

El programa se desarrolló en etapas. Partieron realizando ciclos, es decir se juntaban unas  8 ó 9 pacientes para iniciar un tratamiento. “Una vez efectuada la selección se llevaba a cabo la inducción de ovulación y la monitorización ecográfica. Para la etapa de laboratorio venía una bióloga de la Universidad de California. Eso fue por cuatro años, desde 2000 iniciamos un convenio con la Unidad de Reproducción de Clínica Las Condes, mediante el cual viajaba a la ciudad una bióloga a colaborar en el laboratorio cuando se programaban los ciclos de fecundación in vitro (FIV). Ya a partir de 2004 el alto volumen de pacientes obligó a contar con un biólogo de planta, el que se formó en el extranjero. Actualmente contamos con dos expertos muy calificados en esta área”, detalla el facultativo.

Hoy, en promedio, se abordan 20 casos de baja complejidad al mes, en paralelo a los 130 nuevos pacientes de alta complejidad que se manejan al año, mediante fecundación in vitro e ICSI (inyección de espermatozoides dentro del óvulo, para los factores masculinos severos). “Lo otro que estamos haciendo hace muchos años es un programa de donación de ovocitos. Sucede que hay pacientes que no tienen óvulos por diferentes motivos, por ejemplo menopausia prematura o  mujeres que han tenido cáncer y no tienen ovarios. Esas pacientes acuden a este sistema, en donde una persona que se viene a realizar una FIV dona algunos de sus óvulos para quien lo requiera”, comenta el doctor Ciuffardi.

También existe un programa de criopreservación de espermatozoides, para aquellos varones que tienen muy pocos o que van a someterse a cirugía o radioterapia por cáncer. En estos casos   pueden guardar su esperma para ser usada más adelante, ya que la radio y quimioterapia producen esterilidad definitiva. Asimismo, existe un programa de criopreservación de ovocitos con la finalidad de mantener la fertilidad, una alternativa demandada por mujeres de 35 años en adelante, que no tienen pareja en ese instante y desean a futuro contar con una mayor probabilidad de embarazo.

Además, sostuvo el facultativo, la criopreservación o vitrificación de óvulos es una excelente opción para las pacientes que se someten a fecundación in vitro y le “sobran” óvulos. “Congelarlos les permite poder volver a intentar otro tratamiento con un costo menor. Tenemos varios niños ya nacidos con esta técnica”.

El valor del tiempo

Según expertos, la madurez hormonal y psíquica de la mujer contempla como momento óptimo para tener hijos la edad entre los veinte y treinta años. Sin embargo, la tendencia actual apunta a posponer la maternidad, debido, fundamentalmente, a aspiraciones económicas y de desarrollo individual. Aunque los avances médicos y tecnológicos han paulatinamente ampliado ese margen, sí existe coincidencia en que, después de los 35 años, la mujer presenta un progresivo descenso de las posibilidades de embarazo y, en paralelo, un aumento de los riesgos, tanto para ella como para el bebé, en caso de alcanzar un estado de gravidez.

Tal situación cobra mayor relevancia en quienes nunca han logrado un embarazo (infertilidad primaria). En el hombre no se ha comprobado una relación directa entre la edad y las posibilidades de embarazo, pero, al igual que la mujer, después de los 40 años se ha objetivado una menor capacidad reproductiva.

Entre las causas de la infertilidad se cuentan las de tipo médico y social. Dentro de las primeras están la obesidad extrema, alteraciones tiroideas, abuso de drogas y medicamentos, alcohol y tabaco, anorexia nerviosa y quimioterapia. Entre las causas sociales figuran el retraso en la búsqueda de los hijos y el estrés al que están sometidos tanto el hombre como la mujer en la vida diaria. No se sabe a ciencia cierta si los trastornos psicológicos y emocionales influyen en la infertilidad, sin embargo si hay estrés asociado debe ser tratado, porque deteriora la calidad de vida.

Antiguamente se creía que el no tener hijos era “responsabilidad” exclusiva de la mujer. Sin embargo, una gran cantidad de estudios científicos confirma que en el 40% de los casos la causa corresponde al factor masculino, como alteraciones testiculares, obstrucción de conductos, patologías en la próstata, alteraciones en la eyaculación, en la erección y en el semen.

Un porcentaje similar se sustentaría en el sexo femenino. Las razones más frecuentes son las obstrucciones o lesiones de las trompas de falopio y las adherencias pelvianas producto de  endometriosis o procesos inflamatorios e infecciosos que pasan desapercibidos al no dar molestias, como infecciones subclínicas. En segundo lugar están las alteraciones ovulatorias y luego otras causas tales como malformaciones uterinas y problemas cervicales. El 20 por ciento restante corresponde a causas mixtas o combinadas. “Hoy, nuestro centro puede dar solución al 90% de los casos tratados. Existe sólo un 10% que por diversas razones no logra el embarazo”, asegura el doctor Ciuffardi.

“En los últimos 20 años ha aumentado la infertilidad, porque la mujer consulta más tarde y le cuesta más embarazarse. El potencial de fecundidad natural de la mujer se mantiene más o menos estable hasta los 35 años y de esa edad hasta los 40, la caída de la fecundidad es brusca, muy rápida. Como está postergando la maternidad, en su legítimo derecho y porque es más activa en lo laboral y académico, la mujer tiene problemas para embarazarse o no se embaraza”, subraya el director del Instituto de Medicina Reproductiva Concepción.

Por otro lado, hay algunos trabajos publicados que demuestran que desde inicios del siglo pasado la cuenta espermática en el varón ha disminuido. Hoy el 40 por ciento de las causas de infertilidad son masculinas, mientras que en 1950 las cifras fluctuaban entre el 10 y el 20 por ciento. Pese a que evidentemente el problema es de dos, en opinión del experto, aún existe cierto grado de reticencia de los hombres a someterse a exámenes.

“Es importante que las mujeres con algún problema de fertilidad consulten en un centro especializado, porque por lo general los ginecólogos generales tratan el tema de una manera distinta y demoran mucho en la etapa diagnóstica. Para las pacientes que tienen 35 a 37 años el tiempo es un factor fundamental, o sea, no pueden perderlo. No pueden desechar su mejor potencial, porque la consulta tardía y estos retrasos empeoran el pronóstico reproductivo”, agrega. “Nosotros estamos haciendo el estudio completo de la pareja en un mes y medio como máximo, y en el lapso de 6 semanas tenemos todos los resultados y ya podemos planificar la terapia más indicada”.

Tanto en Concepción, como en otros centros dedicados a tratar la infertilidad en el mundo, las principales técnicas usadas son la fecundación in vitro, inyección intracitoplasmática de espermatozoides, donación de ovocitos y vitrificación de óvulos y espermios. “Nosotros pertenecemos a la Red Latinoamericana de Reproducción Asistida, que agrupa a los centros de primer nivel en lo técnico y profesional. Este organismo nos controla y supervisa en forma permanente, tanto en los temas clínicos como de laboratorio. Debemos seguir protocolos internacionales estrictos en la mantención y renovación de los equipos, aseo y limpieza, purificación del aire del laboratorio, entre otros aspectos, todo para mantener los estándares de calidad exigidos y responder como queremos a la acreditación otorgada. Esta entidad además ofrece programas de actualización, porque los conocimientos en torno a esta materia están en permanente evolución. Con satisfacción puedo decir que tenemos equipamiento de primer nivel y esto lo avalan nuestros resultados, los que cada vez son mejores y que se reflejan en el informe  que la Red Latinoamericana emite cada año. Es obligatorio reportar anualmente todos los casos realizados de los diferentes tratamientos”, finaliza el doctor Ciuffardi.

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